Decur

Decur

Guillermo Decurgez, conocido como Decur, nació en Rosario, Argentina en 1981. Es Historietista e ilustrador de fuerte carácter autodidacta, fue albañil y operario de una fábrica donde, diariamente, colocaba ciento cuarenta puertas de auto por día. Logró cambiar ese mundo gris por otro pleno de colores y, tras una fuerte depresión, resignificó la palabra cajón: «Mi cuerpo está lleno de pequeños cajones; hay cajones con luces de colores y otros con tan solo la llama de una vela. Hay uno en especial que representa mi infancia; adentro hay un gran árbol adornado por una pequeña casa y, en ella, un niño que me invita a jugar». En efecto, para Decur la infancia es un territorio sagrado. Cuando era chico no paraba de dibujar: influenciado por el trabajo de Quino, Caloi, Fontanarrosa, Liniers y Jorge González, entre otros, relata: «Iba al dentista y agarraba las revistas, encontraba una ilustración de Quino, tosía y al mismo tiempo arrancaba la hoja. Por entonces no tenía más de ocho años».

Publicó los libros Merci! (2011), ¡Pipí cucú! (2013) y Semillas 1 (2015), todos en Ediciones de la Flor; y Mi cajón favorito (2014), en editorial Thule. Con la Editorial Zorro Rojo ha realizado la primera edición ilustrada en America Latina de “Ivan el tonto” de Tolstoy (2019). Ha ilustrado “El crimen casi perfecto” de Roberto Artl con la editorial Ojoreja (2019). Ha exhibido sus ilustraciones en Francia, España, Chile, Bolivia, Colombia, Argentina y Estados Unidos.

Los libros de quien confiesa buscar «una belleza imperfecta inspirada en las plantas, los escritorios antiguos y los animales» ya circulan por todo el mundo. Su última novela “Cuando levantas la mirada” (2020) editada por Enchanted Lion Books, fue reconocida por el New York Times como uno de los mejores 25 libros del año 2020, nominada a dos premios Eisner por mejor pintor y mejor edición, y ha ganado la medalla de oro de Arte Original en la Sociedad de ilustradores de Nueva York. Traducida al español, inglés, coreano, lituano, francés y chino.

Actualmente vive y trabaja en Arroyo Seco, en la casa que le legó su abuelo, acompañado de su mujer Celeste, un perro chihuahua y una perra muy peluda. Tiene tres escritorios antiguos que le sirven como puertas dimensionales.